jueves, 21 de febrero de 2013

Jueves, 24 de Febrero de 2013


Esas veces en las que estás hablando con alguien y desearías tenerlo delante para partirle la cara y dejarle las cosas bien claras. Eso me acaba de suceder a mí pero no lo hice por dos razones básicas estaba hablando por teléfono y la persona con la que hablaba era mi padre. Sí, ya sé que no debería hablar mal de mis padre porque fue él quién me trajo al mundo y quién me crió pero a parte de eso yo no tengo nada que agradecerle a mi padre, en el fondo y aunque intente disculparle diciendo que pensaba que hacía lo mejor para mí, no puedo girar la vista y no darme cuenta de que si estoy como estoy y en lugar en el que estoy no es por mi culpa sino por la suya.

Y es que prefiriría mil veces que me hubiera dejado tomar a mi mis propias decisiones, no digo que fueran mejores ni que no estuvieran equivocadas, pero si con ellas hubiera fallado sabría que el error era mío. Pero es que no estoy perdiendo un año de mi vida repitiendo por mi culpa como él dice, sino que estoy perdiendo un año de mi vida repitiendo porque él me obligo a hacer el puto bachiller de ciencias. Quizás si me hubiera dejado hacer el de Artes o el ciclo medio que yo quería hacer también estaría perdiendo un año, pero por lo menos lo perdería por mi propia decisión y los dos anteriores habría estado haciendo algo que en realidad me gustaba.

No le pienso recriminar nada porque sé que nunca me dará la razón. Es más, aún hoy en día sigue intentando “obligarme” a hacer una carrera “que sea útil”. Pero es que yo no quiero pasarme el resto de mi vida haciendo algo útil, quiero pasarla haciendo algo que me guste, quiero que ir al trabajo sea algo que me entusiasme, quiero que si algún día tengo hijos digan que su madre luchó por cumplir sus sueños, por ser quien realmente quería ser.

Por eso y por muchas cosas más esta vez no tomará el las decisiones por mí, esta vez seré yo la que tome las riendas de mí vida, porque esta vida es la mía y no la suya.

Siento si esta entrada no os gusta, pero espero que os anime a luchar por vuestros sueños aunque para ello tengáis que enfrentaros a quien sea, incluso a la persona que os dio la vida.


Quizá algún día en el futuro mi padre comprenda que lo único que su hija quería era vivir su vida y que en esta ocasión es él el que se equivocaba. Hasta que ese día llegue, le guardaré rencor y, quizá ese día llegue a poder convivir con él como una familia normal, como hace años que no sucede. Pero una cosa sí que tengo clara, las lágrimas de hoy no te las perdonaré nunca y mi vida es mía no tuya. El echo de habermela dado no significa que puedas decidir sobre ella a tu antojo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario